Animadversión

(11-7-2018)




Contra el arte y otras imposturas
Chantal Maillard



No tengo alma.

Tampoco un gran vacío que reclame razones de semejante ausencia, ni me pregunte por qué mejor la nada que el espíritu...

Vivo mejor sin alma. Al fin y al cabo es calidad de vida no andar cargando algo que no ha tenido nunca más que nombre: ni color, ni sabor, ni rumor, ni textura, mucho menos perfume. De lo que se deduce que el alma es aburrida...

Hace ya mucho que decidí dejarla, como se deja un día de comprar tabaco o de beber sin miedo los viernes por la noche, con algo de nostalgia y más de voluntad, que nadie ha dicho nunca que le haya sido fácil dejar por fin los vicios...

Lo mejor, de andar dejando el alma, es la etapa intermedia de la duda, cuando el mundo te observa un poco desalmada y pregunta... e insiste... si es que has decidido, quizá, dejar de tener alma (no es algo que a la gente le agrade ni tampoco es asiduo) y entonces les contestas con ese tono vago y displicente de los que están en algo que aún no se concreta: "todavía no, pero me estoy quitando"...

No tengo alma porque no sabría para qué usarla... Dicen que el alma resucita y que pasa a otra vida que nadie ha visto nunca... Francamente no me entusiasman las dimensiones "quintas", y no quisiera vivir en otras ocasiones, creo que eso está bien cuando eres gato o cuando andas sobrada de esperanza...

No tengo alma. Y qué honesta me siento... y qué dichosa...

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