Bitácora


(15-9-2019)



Imagen(*):  dima_goroziya


Silenciemos sin fin las mareas hostiles,
aunque los cuerpos reposen
a tientas, sin estrellas.

No hay que fingir desaire ni ceguera
las algas no rehúyen
su condición de ser jardín salvaje,
el refugio marino de pequeñas especies
de importancia magnífica...

No resulta posible
traspasar la frontera
de aguas territoriales 
sin transgredir el grito
que alguien puso en el cielo.
Indescifrable olor
a peces huidizos
se aloja entre los ritmos
del mar y sus conjuros,
siniestras marejadas,
deriva tras deriva,
en el agua más fría y más profunda.

Pero no ignores nunca 
que el bogar se alimenta 
de unos remos sencillos.
No entregues al olvido las escasas certezas,
que no hay espuma blanca
sin luz en sus costuras.
Sólo tu audacia y mi locura ciega
pueden crear pájaros sin alas,
gaviotas nuevas
a la espera de un aire más humano...

Si el mar se queda mudo de oleaje
intentaremos un idioma de arena...



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