De esa vida que no es vida y otras falsedades


 (25-7-2016)


Soy una mujer imaginativa, me gusta creer que hay mundos alternativos que son posibles por el solo hecho de pensarlos y que en ellos podemos encontrar una felicidad que, a veces, no sucede en tiempo real. En esa otra verdad, únicamente mía, es donde te invento a ti sin escatimar en los  detalles y como el hombre que tal vez no eres pero que a mí me enamora y me hace confiar en la existencia, aunque vivir me haya decepcionado tantas veces. Amarte en mi espacio reservado es, sin duda, más simple y menos arriesgado que hacerlo en tiempo y forma presenciales, no tengo nada que perder porque todo lo que imagino es perfecto y no araña el corazón como lo hace la vida, así que... pensándolo bien… es mejor que no me intervengas los días, no sea que esta bella historia contigo se desvanezca y entonces.

¡¡¡Oye… stop… detente ahí… no sigas!!! La imaginación tiene mejores usos.
Si la vida se transforma en una recreación de sí misma qué será de los labios que esperan ser besados y de la piel cuando la necesidad imprudente de ser acariciada la recorra y no haya dedos que la enciendan, qué será de las conversaciones cómplices, vino contra vino, con nocturnidad y alevosía y de los insomnios que se vuelven pasión sin que medie palabra, qué será de los abrazos desnudos en la frescura del pasto y de los susurros lascivos que despiertan el deseo de ser amor cuerpo a cuerpo, qué será de las miradas que sin decirse nada se alimentan y de los amaneceres al abrigo de unos brazos que sólo quieren rodearte a ti porque te aman después de una madrugada sin estrellas, qué será de mi corazón que sólo vive cuando el tuyo lo besa.

Y si quererte así tiene sus riesgos asumiré que es parte de la vida, ¿dónde hay que firmar para el salto al vacío?

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