Envíname la vida


(29-4-2016)


















Imagen(*): ponce_photography


Vinalia

Ella está tendida, antes de darse cuenta, sobre un suave futón blanco. Una pequeña gota rubí dejada caer de la copa que él sostiene con sabia pose resbala sin premura desde la vaga cavidad que modula su cuello hasta su ombligo, trazando una invisible línea recta de acentuadas frutas y maderas. Puede oler su cuerpo mojado y ardiente en la penumbra.


Vino el mar

Hacía viento y el mar se mostraba furioso. Pensó que era la tarde perfecta para descorchar ese rioja viejo que guardaba desde hacía años en su precaria bodega. Con ritual amoroso y esmerado derramó el vino en la copa y esperó a que respirara. Observó su textura, lo balanceó, lo olió y luego lo acercó a su oído. Un rojo rumor de océano le hablaba.


No vino

Cuando despertó, la botella de rioja ya no estaba. No tenía noticia de que a los dinosaurios les gustara el vino.



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