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Pasión febril

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Imagen(*): jayMantri Maldoror nota que la sangre hierve  en la cabeza de su joven interlocutor...  Le palpa el pulso: las pulsaciones están aceleradas. La fiebre domina su cuerpo frágil. Lautréamont Lo vi venir como a la muerte, sin pedir turno, un lunes por la tarde. El martes ya se metió en mi cama y se dejó sentir, con sus gélidas manos, al inconsciente estímulo de mi cuello. El miércoles —ya se sabe— comimos en privado algo ligero, sin muchas pretensiones, con la alcoba en penumbra caliente como el vino, más de cuarenta grados a la sombra. El jueves —ese sí fue un día grande— amanecí mojada por la fiebre, —ardor de piel bajo los cobertores—, mi cuerpo incandescente a dentelladas. El viernes… ya había perdido la noción del tiempo. Ángel caído sin aliento ni alivio no daba crédito al ardor de su envite. El sábado, mi familia empezó a echarme en falta. A sabiendas de que no estaba sola — tal vez por esa causa — llamaron por teléfo...

Lista de amores pendientes (una de tantas)

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Imagen(*): Pexels   Nunca es tarde para querer a tiempo: -el color de los tilos cuando las estaciones mudan su compostura -la parvada constante, en travesía, conjurando al invierno -la propia piel llagada por la embestida agria de las lenguas curtidas -el vientre alborotado -la liviandad blanquísima de la nieve - la repentina siesta que repara, en su trecho fugaz, la pequeña fatiga -la huida de la tarde, declinando su imperio a favor del crepúsculo -la tempestad traviesa tornasolando el cielo con el primer amago de luz entre los grises -el roce imprescindible de una mano bogando en otra mano Cuánto amor hay en juego todavía, no dejemos en tablas la partida... (*) https://pixabay.com/es/service/license-summary/

Reescrituras

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Imagen(*): Peggy_Marco El poeta le pide a su amor que le escriba Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que di vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,  tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura.  Federico García Lorca Soneto del querer incierto Al poeta en su natalicio...  (5 de junio de 1898)  Noche sin albedrío, noche oscura, madrugada de hielos aterida,  intimidad de sierpe adormecida en una quebrancía de ternura; para la sola piel sobra mesura, ascua quiere de azogues encendida, besos de aceite y salvia enardecida abriéndose camino en la espesura. Océano de fiebre, mi lamento  navega en sueño herido a la der...

Cuando dejaron de volar los elefantes

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Imagen(*): LK_Drak Nunca, tampoco, t anto dolor se amotinó de golpe,  ni tan herida estuvo la esperanza. Piedad Bonnett I la nieve se hizo agua  y el agua disolvió la volátil textura de su aroma en el aire  bajo un sol de inclemencia  bochornoso dejamos al albur de la cólera hambrienta de reproches aquella sombra frágil de fortuna que alguna vez con el arrojo puesto reconcilió el temor con el coraje   II   Sobre ti,  derramada, Oigo mi desnudez Silenciosa y exhausta.  III abrumada de noche se me quiebran los rostros en un troquel de sombras lugar en que convergen los dueños del arbitrio no logro deshacerme del destino  enredado entre los espejismos  de un desierto perverso sin oasis  donde se precipitan las agruras   tremolinas espesas e importunas como calima lenta de verano que adormeciera frutos en las ramas IV  Sola, entre retamas negras, Oscuras como pozos,  ...

Seis Andanzas en orden descendente

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Andanza 6  (Sobre un poema de Luis Rosales) Tendrá sus días álgidos el calor del abrazo. Seremos nuevamente cuando el virus maldito no engendre más racimos y las plazas recobren aquel tránsito vivo, libertario, de sus rutinarios feligreses, que está el amor ceñido en toda coyuntura, alentando el milagro. Andanza 5 (Sobre un fragmento de "Altazor" de Vicente Huidobro) Estar encadenados sin conciencia, recorrer la jornada a golpe de raíl y de silbato, sin preguntar dónde quedó el quejido, en qué lugar la voluntad se hizo al nicho y al estribo del amo, celda sin muros donde la piel va cediendo a jirones, al compás que el calendario canta. La vida empieza cuando la inmediatez se nos termina y el tiempo deja de ser un bien escaso. Andanza 4 (Sobre un poema de Luis Melgarejo) La pobreza tiene las manos muy sucias. Dicen que no duerme si no es en suelo inhóspito y tiene la costumbre de comer poco de casi nada. La pobreza es muy dura mientras el sol...

Embusterías

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Venecia es una trampa José Emilio Pacheco La mentira resbala pegajosa entre las marionetas indecentes que declaman las falsas libertades. Los muertos se cuentan por docenas, –qué digo– por millares, mientras las sabandijas alimentan el aullido nocturno, la libertina turba que reniega de la más básica condición humana: el protector impulso de sostener la vida contra la hiel amarga de la ominosa muerte.  La mentira se filtra entre los decibelios del infierno en la tierra que reza en los altares y hace sangrar las grupas inocentes, en rituales trágicos, demoníacos, acordes con el ser que los contempla, cuyas sienes se alimentan de vómito y miserables vítores. Todo sueño dantesco tiene alcance en la perturbadora crueldad que desestima cualquier posible hálito de vida. La mentira se aposta en las esquinas fáciles de los miedos largos corrompiendo principios y consignas. Algo se ha ido pudriendo en el seno fiel de la palabra, un fermento mugriento que no deja brotar a la semilla con su c...

Al hilo de la vida

Yo Síííííí me vacuno con AstraZeneca que si de algo hay que morir que Dios nos pille vacunados... (¿O era confesados? Ya no sé.) Suena a chiste el revuelo tremendo que se ha organizado en torno a los supuestos efectos nocivos que la vacuna AstraZeneca pueda presentar para la salud. Creo que si me defino como estupefacta, anonadada y patidifusa ante semejante ridiculez me quedo corta... Parecemos nuevos los seres humanos (cuya capacidad de pensar nos diferencia del resto de los animales, no se lo pierdan) en el uso de productos farmacéuticos, como si jamás de los jamases hubiéramos consumido un fármaco que nos haya causado alguna reacción adversa o acaso nunca hubiéramos leído las largas listas de desaguisados insalubres que figuran en los prospectos de los compuestos de laboratorio o en el vademécum internacional.   ¿Qué esperábamos? ¿Tal vez que las vacunas fueran un producto tan extraordinariamente mágico que, al contrario de lo que sucede con cualquier otro medicamento, res...